¿Cuántas veces se te ha presentado una oportunidad que llevas esperando por años, pero la dejas ir por miedo? Si bien hay que ser cautelosa al tomar cada decisión y saber decir que no, lo cierto es que un nuevo reto trae consigo más aprendizaje, experiencia y, eventualmente, éxito.

Si estás en busca de comenzar un negocio, pero no quieres iniciar de cero y en cambio deseas tener un respaldo en el desarrollo y ejecución del negocio, abrir una franquicia es una buena opción, pues disminuye la posibilidad de fracaso y aumenta las posibilidades de éxito del negocio, debido a que la franquiciante cuenta con un "Know How" establecido.

Aunque primero hay que analizar el tipo de marca con la que quieres dar el salto, esa que te motive y con la que te identifiques. Una vez que hayas elegido al franquiciador, acércate a él para aclarar tus dudas y para entender todos los términos, siempre tomando en cuenta el financiamiento y la administración del negocio del que serás propietaria.

Una vez que ambas partes llegaron a un acuerdo, es necesario poner en marcha la estrategia, recuerda que se trata de una empresa con experiencia respaldándote y que tiene la misma meta que tú: crecer en el mercado.

La capacitación del equipo que operará, entre otras cosas, van por cuenta del franquiciador, así que arriésgate y ve más allá, escala el siguiente peldaño de tu carrera.